Concurso literario “Género y Diversidad en 100 palabras”

Desde 2022, la OGD ha realizado de manera anual el concurso de cuentos “Género y Diversidad en 100 palabras UCSH”, el que ha permitido la visibilización de dos fechas conmemorativas: el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres, fecha en que se lanza el concurso; así como el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, correspondiendo al día de la ceremonia de premiación de los cuentos.

Relatos ganadores 2025

El eco de mi nombre

La superficie del lago estaba tranquila, era como un espejo. Se acercó despacio, sus pasos resonaban en el bosque vacío. Por años evitó verse, temiendo encontrar a alguien que no reconocía. Pero esa tarde, el reflejo le devolvió una mirada distinta. Ahora veía su verdadero rostro, no el que otros le habían impuesto. Sonrió con timidez y dejó caer su viejo collar. El agua reflejaba ahora a quien siempre había sido, pero recién empezaba a conocer. Cerró los ojos y susurró su nuevo nombre. El eco lo trajo de vuelta al mundo, al fin estaba en paz consigo mismo.

No me quiero esconder

Aún recuerdo el rechazo en sus ojos, la sonrisa forzada y el silencio incómodo. El viento traía consigo el dulce aroma de un amor correspondido, el mismo que solía envolverme cuando soñaba con un futuro donde no tuviera que esconderme. Su silencio fue mi condena, dije todo lo que nunca me había atrevido a pronunciar, ni mirando mi reflejo frente al espejo, ni cuando por primera vez me reconocí a mí mismo. En el espejo veo quien siempre fui, pero a veces, en la quietud de la noche, escucho su voz llamándome por un nombre que ya no me pertenece.

Tras la brecha

Para ser mujer, tienes que esforzarte el doble: ser el doble de inteligente, el doble de carismática, el doble de amable, el doble que un hombre y el doble que otra mujer. Quizás fue por eso que me cansé de serlo.

Tu ser, mi hermosa sorpresa

Miro tus ojos hoy y recuerdo la luz que vi cuando saliste de mi vientre. Venías a enseñarme que la vida se trata de sorpresas. Cuando, con voz temblorosa, me dijiste lo que pasaba, tomé tus manos y sentí el mismo calor de aquel día. En el silencio de nuestro hogar, reviví la alegría y el miedo de entonces. «Gracias, hija, por decírmelo», susurré con firmeza y ternura. Sé que no fue fácil, pero estoy aquí para ti, aprendiendo, maravillada de verte amar a otra chica con ojos luminosos y manos cálidas como las tuyas. Tú eres mi hermosa sorpresa.

Soy

Sólo camino e intento ver, sólo camino e intento explicar…más… camino, observo, siento, escucho, toco, muestro y amo. Y percibo que la vida me mira, me giña y sonríe…con mágica sutileza me toca, como si supiera quien soy, de dónde vengo y a dónde voy. La vida sabe que aquí estoy. Y vuelvo a sentir, respiro y suelto, atrapada por tal encanto. Y todo en mi se abre…estoy viva…respiro y suelto…Esta vez, la luz entra en mi…iluminando todo…mostrando todo. Y sigo caminando. La vida me sigue sonriendo…SOY… en esencia todo es igual.

La fragilidad de ella

Érase una vez, la historia de gemelos tan idénticos, que sólo los diferenciaba ser un niño y una niña. Era tal su coincidencia en la vida, que ambos estudiaron la misma carrera. En la evaluación final y frente a la presión, él sucumbió y no se presentó. Ante la incredulidad de lo que ocurría, ella decidió cortar su cabello y suplantar a su hermano, sacrificando su oportunidad de rendir el examen. Como era de esperarse, “él“ fue destacado con honores por parte de la comisión, quienes, junto con felicitarle, lamentaron la fragilidad de su hermana al sucumbir ante tanta presión.

Relatos ganadores 2024

Carta para Santa

En épocas de navidad siempre esperaba entusiasmada los pedidos de mi hermana pequeña. Regina venía con una carta entre sus manos, aunque su rostro estaba algo cansado. — Ten, es mi carta para Santa. — La recibí gustosa para abrirla y ver un simple pedido. «No quiero que papá me siga haciendo cosquillas de noche, ¿podrías comprarle otra hija, Santa?». Regina ya no estaba y papá tampoco, todavía tengo en la cabeza mis manos ensangrentadas por tanto golpear a ese hombre. Mientras que yo estoy aquí, sentada en la celda 23 escribiendo en mi carta para santa que me devuelva mi libertad.

Polera de hombritos

Me llamo Carlos, diseñador en romper prejuicios. Decidí usar la polera con hombritos talla XS. La polera, hace ver los hombros de forma coqueta. En la calle, los hombres me miraban horrorizados, sobre todo los de traje. ¿Sería el calor o el miedo? ¿Temerían perder sus atribuciones con esas corbatas y trajes? Bueno… todo sea por mantener el rol de hombre heterosexual con dinero. Me sentí orgulloso porque al día siguiente el presidente usó un top corto y decretó ley hombritos. Pasó una semana y la revolución de la moda había comenzado. Me pidieron recortar cientos de corbatas y prejuicios.

Los niños no se pueden enamorar de otros niños

Ahí estaba yo, con un vestido lila y zapatos blancos, divisé a Mateo, lo miré, tomé sus manos, lo besé apasionadamente, y dije «No me odies por esto» y salí corriendo, con miedo… Alguien me tocaba fuerte el brazo, abrí los ojos, y era Mateo, y me dice «¡No te duermas en clases, anda al baño y lávate la cara! Salí y rápidamente entré al baño, me puse a llorar, me miré al espejo y dije ¡Que te pasa Oliver, eres un hombre, no una mujer!, entre a la sala y Mateo dice ¿Todo bien bro?, y ahí, aterricé.

Desayuno fuera de casa

Llegaron a tomar desayuno, bastante temprano para ser domingo. Buscaron la mesa con mejor sol, aquella que miraba a la calle tras un ventanal gigante. Caminó calmo a la fila para ordenar. No pudo identificar si quien atendía la caja era hombre o mujer. Miró sus facciones, la sonrisa (o la carencia de ella) y su mirada fija en la caja registradora. Al pedir siguió en duda. La voz era cordial, pero indescifrable. Regresó a su mesa cargando una duda. Compartió el misterio. Su hija lo miró y, con dulzura, respondió: me importa más que el café esté rico, papá.

¿Ser o no ser? un dilema entre «comillas» (Tragedia quinceañera de un cuarentón de otra era)

“Soy”. A los 15 años, sin comprender, oscilaba entre el “ser” y el “no ser”. A los 20, lleno de “dilemas”, entendí quién “era”. A los 25 entré a la Universidad “siendo”, “no siendo” y muchas veces “pareciendo”: búsquedas, encasillamientos y excesos, volvieron esta experiencia un gran “tropiezo”. Una tragedia en solitario de un ser “en el armario”. A los 30 me titulé: un profesor “existiendo”, “no existiendo” y que seguía “pareciendo”. Hoy, a mis 40, “pienso” y “no pienso”: ¡Qué bueno que ya no importa esto!”.

Ellas cuidan, ellos no cuidan, nosotras cuidamos

Siete de la mañana, ha sido una mala noche, no han dormido bien dice mi hermana. Mi papá trató de levantarse toda la noche. Tú te encargas de mi mamá yo veo al viejo, ya le puse la insulina y le di los medicamentos, ¿me ayudas con el pañal? Mi hermano llama para saber cómo están los viejos, viene el fin de semana a almorzar. A las 9.00 llega Lucy, la vecina que nos colabora, viene con parte de su desayuno aun sin comer. Corremos a la micro, la flaca a su casa en Puente Alto y yo al trabajo.

Relatos ganadores 2023

El parto en el clóset

¡Ayuda doctor no quiere salir! El paciente dice que no es necesario. Enfermera ocupa los prejuicios y ve si empieza a salir. Está teniendo contracciones no lo lograremos. Digámosle que si no sale será rechazado… eso funciona con todos. Lo estamos perdiendo, el closet está muy estrecho. Sé que es poco negligente, pero “INSTAGRAM” nos puede ayudar, la mayoría de los partos son por ahí. No estoy de acuerdo doctor. El paciente se está contrayendo más y dice que no se siente seguro y preparado. Que sensible, mejor llama al cirujano Sociedad él lo hace todo. ¡Doctor! Murió nuestro hijo.

Corazón púrpura

Terminé diciendo: “Muchas gracias”, vi como todos se pusieron de pie haciendo una gran ovación, me sentí dichosa, por primera vez en mucho tiempo, al llegar a casa me quite los zapatos, vi a mi alrededor, en la mesa polvo y vasos, envoltorios de comida, y en el suelo, un calzoncillo que lleva tres días en la misma posición, esperando a que alguien se acuerde de él, escucho pasos acercarse, me volteo a verlo, y con una mirada casi de hastió me dice: “Tengo hambre, prepara algo”. Miro mi cara en el espejo, y agradezco que el maquillaje siga igual.

Chao mi princesa

La cama se mece como un botecito en medio del mar y hasta puedo sentir las náuseas que me inundan cuando entra y sale de mi cuerpo. No quiero mirarlo, no quiero sentirlo, pero, aunque cierro los ojos el olor de su perfume me es familiar y puedo percibir la baba que ha dejado en mi oreja cuando me dijo mi princesa. No puedo creer que este animal sea mi papá y que todas las mañanas me deje en la puerta del colegio para que no me pase nada y se despida con un -chao mi princesa.

La palabra

El Profesor de Castellano se ha empeñado en encontrar la palabra más inclusiva. Sobre su escritorio hay una larga lista de términos tachados: estimados, estimadxs, estimad@s, estimadas y estimados, estimades, estimados(as).

De pronto, un pensamiento cruza por su mente y se dice a sí mismo “¡Eso es!” Regresa a la tarea y escribe con vehemencia. Mira la tinta hecha palabra sobre el papel y sonríe satisfecho. Ahora solo lee Respeto.

Lo otro- lo gramatical- es algo en lo que aún trabaja.

El no cuento

Usted decidirá si esta perorata tiene sentido estético y aplica como literario. Usted, lector o lectora, decidirá el final. Sepa, de antemano, que estas cosas pasan (y que lo que decida es tan condenable como real).
Situación: alguien grita: “muérete, aquí mando yo”. Finales posibles:
A.- quien vocifera es un hombre celoso que decidirá dar muerte a su esposa.
B.- quien vocifera es un sujeto que pateará hasta la saciedad a una joven trans.
C.- quien grita es un país oculto en la sombría mirada de nuestros ojos enfermos.

Compañero laboral

Aquel día se levantó y se fue a trabajar como siempre, llegó donde sus compañeros, con los que conversaba en las mañanas, pero ignoraron sus comentarios. Cuando daba una opinión en reunión no era escuchado, sin embargo, otro repetía lo mismo que había dicho, y su opinión era considerada y validada.

Presentó sus informes como siempre, pero le solicitaron escribir tres más de los que siempre le solicitaban. Al retirarse del trabajo se vio en el espejo y comprendió todo, se había despertado convertido en mujer.

Las semillas de Lemebel

Florecen todo tipo de flores en el campo que Pedro solía pisar, orquídeas, violetas, calas, tulipanes o rosas que aún con espinas florecen igual, algunas echan raíces y otras se marchitan tal vez por el sistema de riego desigual, pero las mariquitas lindas no discriminan y se posan igual en las ramas secas, en las hojas desteñidas para pintarlas de arcoíris, dicen nunca haber sido reinas de la primera, sin embargo, se la llevan a todo el mundo, la mujer, la loca, la travesti, hasta el más tirano goza del tabaco que deja la primavera de las semillas de Lemebel.