A la ansiedad, generalmente, se le atribuyen
sólo efectos negativos, sobre todo si se acercan eventos
importantes como un examen o la PSU. Sin embargo, también
puede ser nuestra aliada si sabemos manejarla y en este artículo,
preparado por el Departamento de Psicología de la UCSH,
te enseñamos a identificar los estados de ansiedad y evitar
que se transforme en estrés.
Primero, aclaremos que la ansiedad puede entenderse
de manera positiva o negativa:
+
Como una respuesta esperada, normal y necesaria que nos ayuda
a anticipar o reconocer un peligro o amenaza, permitiendo la adaptación
-
Como una respuesta inadecuada cuando interfiere nuestro funcionamiento
normal o en la respuesta/reacción frente a situaciones
percibidas como de alta demanda
La ansiedad puede influir directamente en el resultado de un examen,
dependiendo con qué niveles se presente en tus jornadas
de estudio y al momento de responder. O sea, en condiciones normales
la ansiedad nos moviliza y al aproximarse la fecha de la prueba
nos lleva a estudiar, activando los sentidos y permitiendo mejorar
el aprendizaje.
Pero si la ansiedad sobrepasa nuestros límites, se convierte
en un problema y deja de ser nuestra aliada para transformarse
en el peor enemigo, ya que baja nuestra capacidad de reacción
o de respuesta.
+
Un Nivel Bajo de Ansiedad nos pone en acción, activa los
sentidos
+
Un Nivel Óptimo de Ansiedad ayuda a mejorar la concentración
y a poner atención en los detalles importantes
-
Cuando la Ansiedad se presenta en un Nivel Alto, comenzamos a
olvidar la materia y a sufrir bloqueos parciales, lo que nos pude
llevar incluso a la desorganización, el pánico,
el bloqueo total y el colapso
¿Cómo Identificar los Estados de Ansiedad?
Como vemos, la ansiedad es un proceso normal
que enfrentaremos en distintos periodos de la vida y lo más
seguro es que los exámenes del colegio, la PSU y, especialmente,
la Educación Superior, implicarán para ti situaciones
de alta exigencia. Por lo tanto, será una emoción
inevitable de la que debes sacar lo mejor. Estos son algunos síntomas
para identificarla:
Fisiológicos: Tensión
muscular, respiración acelerada, sudoración y palpitaciones
o taquicardia.
Mentales: Tensión, Aprensión,
Preocupación y pensamientos negativos de no poder cumplir
con las expectativas.
Ansiedad Frente a un Examen
Puede ocurrir que un examen y, sobre todo, la
PSU llegue a tener para ti más valor que una simple medición
“objetiva” del aprendizaje y le otorgues otros significados
como: satisfacer la imagen personal, complacer a otros, ayudar
a sentirte menos vulnerable y en control de circunstancias externas
o lograr la perfección.
De esta manera generas una presión extra,
que podría elevar la ansiedad a niveles en que te arriesgas
al fracaso. Entonces, la primera pregunta que deberías
hacerte es:
¿Qué significa para mí la nota o
el puntaje?
Ahora veamos los Pensamientos
Automáticos Negativos que interfieren en el estudio
y el desempeño durante los exámenes. Identifícalos
y combátelos con Ideas Positivas.
Antes del Examen: “Este
ramo es súper peludo”, “No voy a poder”,
“No logro retener nada”, “Seguramente me va
a ir pésimo”, “Este profe me agarró
mala”.
En caso de un MAL Resultado:
“Soy tonto”, “No me esfuerzo lo suficiente”,
“Soy un flojo”, “No sirvo para esto”,
“Seguramente voy a reprobar el ramo”, “No voy
a lograr sacar la carrera”, “Voy a decepcionar a mis
papás”, “Merezco más nota”.
En caso de un BUEN Resultado:
“La prueba estuvo fácil”, “Los otros
saben que esta nota no tiene mérito”, “Es sólo
una prueba parcial”, “En la confianza está
el peligro”.
Consejos para Manejar la Ansiedad
EVITA:
- Repasar hasta el último minuto
- Los pensamientos automáticos negativos frente a la primera
dificultad
- Comenzar por lo que no sabes o estás dudoso
- Detenerte excesivamente en una pregunta
- La comparación arbitraria con el desempeño de
otros que es percibido como mejor
INTENTA:
- Distraerte antes de la prueba, evaluando tu grado de ansiedad
y usando técnicas de relajación
- Usar autoafirmaciones positivas frente a los pensamientos automáticos
negativos
- Juntarte sólo con personas que no influyan negativamente
en tu nivel de ansiedad
- Leer las preguntas con calma para asegurar el entendimiento
de lo que se pide
- Comenzar respondiendo lo que sabes
- Hacer un borrador o hacer una marca provisoria en las preguntas
que tienes dudas (intenta preguntar)
DESPUÉS
DEL EXAMEN:
- No compares respuestas
- No evalúes sin presión, lo que lograste bajo presión
- No repases las preguntas y respuestas, “descubriendo”
las correctas
- SÍ ¡APRENDE DE LA EXPERIENCIA DE LA EVALUACIÓN!
Material preparado por el Departamento de Psicología
de la Universidad Católica Silva Henríquez.